Las calles de arena, de Paco Roca
Paco Roca, en su blog (http://www.pacoroca.com/portfolio/las-calles-de-arena) cuenta lo siguiente: “Una de las cosas que más me angustian es perderme, y lo hago con facilidad. En cierta ocasión me perdí en el casco viejo de Valencia y pensé que nunca saldría de allí, que tendría que decir adiós a mi vida y quedarme en esas intrincadas calles para siempre. Ese fue el punto de partida de esta historia.”
Perderse por una ciudad le ha ocurrido a cualquiera, pero perderse para siempre es una pesadilla. Es lo que le ocurre al protagonista, que no tiene nombre, y que ya empieza a estar perdido en su vida cotidiana. Esto último de sentirse perdido en la vida es algo también común, hay veces que tenemos que hacer tantas cosas que no sabemos por dónde empezar y, además, tenemos que dejar para más tarde lo que más nos gusta y comenzar por lo más urgente, ineludible y necesario.
La historia se inicia con el protagonista disfrutando en una tienda de cómics, tiene en las manos uno de Tintin (Tintin en el Tibet) y mientras habla con su novia a través del móvil compra un muñeco del Corto Maltés a tamaño natural para el piso que van a comprar. Ella le recuerda que tienen una cita en el banco para firmar la hipoteca del piso y está enfadada porque él siempre olvida sus obligaciones y lo acusa de ser un inmaduro, de comprar muñecos espantosos, de no tener todavía un piso propio como las otras parejas de amigos. Le pone un ultimátum: “Si quieres vivir en la luna, será sin mí.”
A partir de ahí, el protagonista intenta llevar a cabo su obligación de llegar a tiempo a la cita con el banco…, pero va cargado con el muñeco del Corto Maltés, es decir, va cargado de sus sueños, que son justo lo contrario que sus obligaciones. Cuando llega al barrio viejo de la ciudad decide internarse por sus calles para atajar y llegar a tiempo, pero lo único que consigue es perderse.
Entonces empieza a ocurrir una historia fantástica llena de referencias literarias, pictóricas, matemáticas e, incluso, bíblicas. Tal es el tamaño de las dificultades que tendrá que superar el protagonista si quiere llevar una vida “normal”.
El protagonista llegará a un hotel. Pero no es un hotel cualquiera, es un hotel de infinitas habitaciones y, según le cuenta su compañero de habitación, lo diseñó un tal Hilberg, del cual cree que es matemático. (Buscad en Internet a David Hilberg y su teoría del hotel infinito, porque esto se pone divertido). También le cuenta que todos allí llaman al barrio “Las calles de arena”, que va a ser el título de la novela gráfica.
Edificios infinitos, laberintos urbanos, laberintos de arena nos llevan inmediatamente a Jorge Luis Borges: La biblioteca de Babel, La muerte y la brújula, Los dos reyes y los dos laberintos, El laberinto.Los personajes que allí habitan también son gentes extrañas que repiten de forma metódica y obsesiva las mismas acciones todos los días. Solo voy a nombrar aquí a dos: el señor Doppelgänger y la cartera Blanca.
Sobre el primero, abrid una pestaña de búsqueda y teclead la palabra doppelgängery me ahorráis todas las explicaciones y referencias literarias. Pero permitidme una que no sale en la entrada de la Wikipedia: un cuento de Borges -“El otro”-, el primero de su libro El libro de arena. Su vecino le cuenta la historia del señor Doppelgänger: Es un vagabundo. Era un tipo muy inteligente que intentó encontrar una lógica al barrio y perdió todo, hasta su identidad. Si saliera del barrio antes que el protagonista, se quedará con su vida. De momento le ha quitado al protagonista dos cosas: su identidad (el protagonista no recuerda cómo se llama) y el muñeco del Corto Maltés.
Sobre Blanca, os dejo que lo averigüéis vosotros. Solo un dato: es un clon. Todas las mujeres jóvenes que viven en el barrio son clones de Eva.
A estas alturas del relato, lo que deberíamos preguntarnos es qué estamos leyendo: ¿la vida real del protagonista perdido en el barrio viejo o su pesadilla? ¿Llegó puntual a la cinta con su novia en el banco para firmar la hipoteca y ha renunciado definitivamente a su mundo de fantasía -que se lo arrebata el doppelgänger- o no? ¿Es Blanca la doble de la novia del protagonista? En cualquier caso, no os perdáis por nada del mundo la lectura de esta novela gráfica de Paco Roca. Y si os apetece, podemos hablar en clase sobre el ultimátum de la novia del protagonista (“Si quieres vivir en la luna, será sin mí”) y la siguiente cuestión: ¿Es posible convertirse en adulto sin dejar de seguir viviendo en un mundo de fantasía, sin dejar de vivir en la luna?
Aviso: mucho cuidado con el doppelgänger, no os vayáis a convertir en personas aburridas.
Las calles de arena, Paco Roca Astiberri (2009)
Antonio Jiménez Morata,
Profesor del departamento de Lengua castellana y Literatura del IES El Bohío




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