martes, 9 de abril de 2019

VISITA DE PACO ROCA AL BOHÍO. RESEÑAS DE TEBEOS (1)

SE HACE CAMINO AL ANDAR  (Reseña sobre Los surcos del azar)



            Normalmente, tenemos la sensación de que nuestra vida va a discurrir por senderos previsibles, determinados de antemano, sin sobresaltos. Pero realmente nos sorprenderíamos si pensáramos hasta qué punto la vida es capaz de manejarnos a su antojo con sus caprichosos vaivenes: lo que suponemos firmes caminos no son más que surcos del azar.
La imagen del Standbrook en el puerto de Alicante abarrotado de personas que huyen desesperadamente de la guerra, de la derrota, de la represión, hacia la incertidumbre más escalofriante, es un testimonio desgraciadamente olvidado de hasta qué punto nuestra vida , como la de nuestros antepasados, puede adquirir tintes dramáticos. Hace poco más de ochentas años, ese barco arrivó con gran riesgo a las costas alicantinas y rescató a miles de españoles que, hacinados y en condiciones infrahumanas, tomaron rumbo a Orán, como primer destino de un viaje duro, humillante e incierto.
Miguel Campos formaba parte de esa tripulación. Su periplo lo llevó a campos de concentración argelinos, para más tarde combatir a Rommel, desembarcar en Normandía y y tomar París, venciendo al fascismo. Pero, paradójicamente, en la victoria final encontró la derrota de no hallar patria a la que regresar.
El ideal, peleado con tanto esfuerzo y sufrimiento, dejó de tener sentido tras la victoria en la Segunda Guerra Mundial. Y es aquí donde, a mi juicio, surge lo verdaderamente interesante de la historia que de manera magistral nos narra Paco Roca. Por encima de las circunstancias está el ser humano y este las supera persiguiendo un ideal que sabe inalcanzable, pero que da sentido a su existencia: libertad, amor, dignidad, son los valores por los cuales luchar se hace tan necesario como respirar.
Conforme va transcurriendo la obra vemos que no hay más patria que la lucha convencida por lo que nos dignifica como seres humanos y eso tal vez quede simbolizado en el trozo de tierra de un pequeño cementerio en el que reposa Estrella, el amor que dará sentido a la vida del protagonista, su verdadero ideal, su verdadera patria.
Tras la muerte de Estrella ya no hay más guerra que hacer y París no es nunca más la ciudad gloriosamente liberada, por cuyas avenidas desfilaron los miembros de la 9, escoltando a De Gaulle. París es la ciudad que sirvió de escenario para el amor, la verdadera patria de Miguel, aquella a la que permanecerá fiel hasta el fin de sus días. Siempre les quedará París…
No hay que olvidar, por supuesto, de dónde venimos, las trágicas circunstancias por las que atravesaron nuestros antepasados hace mucho menos de lo que pensamos y la lección que nos da la Historia para que todo eso nunca más se vuelva a repetir. Pero más allá de todo esto, se encuentra el ser humano que podría ser todos y cada uno de nosotros: el hombre cuya vida es un deambular por lo que el cree caminos y que no son más que surcos del azar.
A través de esos surcos, persigamos nuestro ideal inalcanzable y eso nos dignificará como seres humanos. Luchando por aquello en lo que creemos, hagamos camino al andar.





Pencho López. Profesor de Lengua y Literatura del IES EL BOHÍO

No hay comentarios:

Publicar un comentario